
Si pensamos en un material muy empleado por su durabilidad y calidad que ofrece, apto para las más duras exigencias y una resistencia elevada, sin lugar a dudas la silicona estará entre las primeras opciones, teniendo una muy alta variedad de aplicaciones.
La utilización más frecuente que se le da es para crear fundas o estuches que buscan proteger distintos dispositivos tecnológicos, donde los teléfonos móviles son los más frecuentes, seguidos de algunos ordenadores tipo Tablet PC, y en menor medida otros ordenadores portátiles.
Pero en esta ocasión, nos hemos topado con lo que sería nada más y nada menos que una funda de reloj, que no busca tanto proteger un dispositivo, sino más bien renovarle su aspecto.
Esta invención lleva el nombre de Popochos, y permite reformar nuestro reloj de pulsera en algo más llamativo, con una enorme variedad de colores, y la maleabilidad que ofrece este material.
Pueden ser aplicados sobre un sinfín de relojes deportivos, buscando protegerlos ante eventuales rayones, reforzando su característica impermeable y sumergible, y porqué no, dándole un toque llamativo.
Están disponibles en una amplia gama de colores y diseños, por unos 10 euros al cambio.